Los Manipulados
by Ricardo Dubin
El abuelo bajó de la combi para ver un mundo de chapa que parecía no terminar. El olor a picante le hizo sonreír. Oyó una tonada serrana y se volvió. Una muchacha lo saludaba con respeto, pero no la conocía ni vestía como mujer. Les hablaría sobre las polleras, el sexo y la tierra. Las cosas podían andar bien.
Entraron a una casa y los jóvenes se pusieron a hablar en un aparte. La mujer se quedó a su lado y el abuelo dormitó. Se sentaron a su alrededor.
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Dijo que con niños es sencillo. Comencemos con niños, el tema es empezar.
En la comunidad se lo escuchaba, pero así debían ser las cosas en la ciudad. La coca había dicho que viajara con ellos y aceptó sus planes. Ya iba a saber porqué.
2.
El niño entró al aula como si no fuera un día especial. Buscó su pupitre y puso sus libros encima. Al frente estaba la negritud del pizarrón. Sus compañeros empezaban a llegar. Buscaron sus lugares y comenzó el bullicio. Sacó el arma del bolso y disparó. Tardaron en correr. Algunos tenían manchas rojas en el guardapolvo.
3.
La joven entró con las cosas necesarias para seguir el trabajo. El abuelo las miró. No eran las mismas pero servían.
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¿Puede hacerse con adultos?
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Es más difícil, pero se puede.
4.
Las radios hablaban de la violencia. Masacre en una escuela, en supermercados, bancos, calles. Nadie imaginaba el remedio, sólo explicaciones insuficientes que no servían para nada.
La policía pudo disparar sobre cualquier movimiento sospechoso, fuera donde fuera. Se detenía a cualquier, pero los asesinos no tenían relación entre si. Se reprimía con furia ante la mínima señal de peligro.
Los jóvenes empezaron a discutir las consecuencias no deseadas. Entre los escombros no florecía nada. Tras cada fracaso se buscaban formas más cruentas y el mundo era una mierda mayor.
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Nos están usando. – Dijo uno. - ¿No dijo la coca que era correcto?
Repararon en la presencia del abuelo.
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La coca no se equivocó, - dijo el abuelo. – Tampoco dijo que era correcto, dijo que iba a suceder. Hay cosas que es tiempo de entender, aunque sea tarde. Durante miles de años la gente vivió a merced de las fuerzas de la tierra. Si bajaba un río, las piedras y el barro tapaban pueblos. Si había seca se pasaba hambre. No hace tanto que el hombre creyó que estaba a salvo. Para la tierra somos otra planta, otro animal, si se termina se termina, si se sufre se sufre, la vida sigue. No somos tan importantes para estar a salvo, no somos diferentes, no importa si somos buenos o malos.
Guardó silencio. Los miró uno por uno.
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No estábamos a salvo. Nadie está a salvo. La tierra es ciega, no tiene misericordia, y ahora actuamos en su nombre. Nosotros, todos. La tierra no es como la Virgen, es ciega cuando es bondadosa y cuando destruye. ¿Ustedes creen que ellos los están usando? ¿Que gracias a ustedes ellos pueden hacer más mierda? Es posible, pero la tierra los usa a ellos y a ustedes. Tal vez sea el final.